Hay ciertos temas de conversación que se consideran tabú, sobre todo en ambientes distinguidos o, por ejemplo, en una comida familiar. Que ni se te ocurra hablar de fútbol o política porque comenzará una guerra campal que puede acabar bastante mal.

Sin embargo, el debate de todos los tiempos no se iba a quedar atrás. Podrás hablar de la tortilla poco hecha o cuajada, incluso podrás decirle a tu abuela que le sobra cebolla a su tortilla. Pero lo que jamás deberás comentar en una mesa es que eres amante de la pizza con piña, ni lo contrario. Es como Voldemort, mejor ni nombrarlo.

Aún es un misterio por qué suscita tanta polémica este plato, pero lo que queda claro es que divide a la población en dos: los amantes de la pizza con piña y los detractores.

Sam Panolous fue el inventor de la pizza con piña, hawaina o llámala x. Por pura diversión, asegura Panolous, colocaron un poco de piña en la pizza para ver qué pasaba, con el fin de darle un toque refrescante a la pizza. Este contraste de sabores no gustó a todo el mundo, hasta el punto de que el presidente islandés, Gudni Johannesson, sugirió prohibir la pizza con piña. ¿Cómo te quedas?

Pero, ¿por qué se le atribuye este nombre tan peculiar? Como hemos visto, su origen no es hawaiano. En China, por ejemplo, su creación se le atribuye a la gastronomía alemana al considerar la pizza con piña como una variante de la tosta hawái. Esta última fue inventada en los cincuenta por el cocinero televisivo Clemens Wilmenrod.

Probablemente el nombre fue inspirado por el origen de la piña como fruta exótica, que puede recordarnos a Hawaii, aunque algunos estudios indican que esta fruta proviene de Sudamérica.

De un modo u otro, la pizza con piña ha sobrepasado fronteras y tiene su público. Como dato adicional: en Australia es muy popular y el 15% de los pedidos de pizza es la pizza hawaiana. Sea como sea, esta seguirá siendo motivo de piques entre amantes y detractores.

Y tú, ¿de qué lado estás?

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