Vamos a decir verdades. La pizza no es sólo pizza. Es mucho más. Por que di tú que serán carbohidratos, pero a mí no es que me llene el estómago, también me alimenta el alma. Porque nunca me abandona. Porque es llamar, y menos de 30 minutos está ahí. Porque en mi cumple no faltó, ni tampoco en mi primera fiesta pijama.

Y cuando te a conocí a ti. Quedamos para ver un peli y cenar una pizza. Nuestro primer beso, ese beso adolescente con sabor a pepperoni. Y cuando decidí que dejarás de ser mi príncipe, ahí estuvo también, ella (y ese litro de helado que la acompaña). Y fue así que dije: “hoy hundo en la miseria y mañana me pongo los tacones”.

Y en la universidad. Pizza y tuppers de mamá . Y ahora aquí seguimos. Que no pasó del viernes de pizza, así me halla convertido a la vida “fit”. Y lo misma será con mis hijos si es que vienen algún día. Entre potitos andará ella. Y como conmigo, con ellos se repetirá la historia, cumpleaños, noches de peli, y socorridas llamadas de nevera vacía. Por que vamos a decir verdades, la pizza no es sólo pizza, es mucho más.